

Bernardo Martínez Acosta nació en Caracas, Venezuela el 29 de noviembre de 1940 y nos acompañó hasta el 4 de Enero de 2022. Desde muy temprana edad pasó a ser conocido por todos bajo el seudónimo NACO, que con su personalidad convirtió en una verdadera marca que quedó asociada en el inmenso colectivo de sus familiares y amigos con el rasgo que lo define como persona, y que define toda su acción vital: la bonhomía. Tal y como lo define el diccionario de la real Academia Española, el nombre “Naco” paso a significar, entre los Venezolanos que lo conocieron: “Afabilidad, sencillez, bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento.”
Era el hijo de Leopoldo (Polito) Martínez Olavarría y María Acosta Quiroba. Tras perder a su madre muy temprano cuando niño, junto a sus hermanos Leopoldo (Polo), María Eugenia (“Piruja”), Guillermo (Yiye) y Ernesto (Guli); al amor y cuidado de su padre se sumaron dos figuras maternales, su abuela Emma Quiroba de Acosta (Abuelín), la matriarca de una extensa familia Tuyera, y su tía Emma Luisa Acosta de Campbell. Desde ese momento el binomio entre los hermanos Martínez Acosta y Campbell Acosta paso a formar una sola familia que sumó en su vida cuatro hermanos nuevos, sus primos Juan Elías (“el Negro”), Reynaldo (“Nano”), Elizabeth (“Tabel”) y Fernando. Por si fuera poco, el segundo matrimonio de su padre Polito Martínez incorpora cuatro nuevos hermanos: Enrique (Kike), Carolina, Luis Alberto (Tico) y Leopoldo Antonio (Popi). Quizás por esa razón Naco entendió y vivió el concepto de familia en su acepción más extendida. Para Naco la “intimidad” familiar era verse rodeado de un universo muy amplio de familiares, primos y sobrinos. La expresión sublime de ello ocurría anualmente en la procesión del Nazareno de Cúa en los Valles del Tuy del Estado Miranda, alrededor de la hermosa capilla de la histórica hacienda familiar: Lecumberry. La imagen milagrosa del Nazareno de Cúa, con una de las procesiones más populares de Venezuela, y la Casona de la hacienda Lecumberry son parte también esencial de Naco hasta el día final de su vida.
No obstante su vocación de convocar y unir a su familia extendida, Naco tenía otro rasgo en su personalidad: su dedicación, consentimiento permanente y la protección ilimitada de su núcleo familiar íntimo. Del matrimonio con el único amor de su vida Beatriz Nucete Salas de Martínez, nacen quienes el llamaba sus tres orgullos: Leopoldo (Leo), María Corina (“La Negra”) y Bernardo (Bernie), sumando por supuesto a Analuisa, Alexandra y Robert. Nunca presumió de todo lo que logró en su estelar carrera profesional y empresarial. Pero si presumía de cada logro o éxito de sus hijos y luego de sus nietos: Leopoldo Henrique (Leito), Analuisa (Nani), Eduardo Ignacio (Asho), Alejandro Antonio (Ale), Corina Elena (Cori), Andreina (Andre), Bernardo José (Bernie Joe) y Andrés Eduardo (El Profesor). Cada nieto vivía con su abuelo una relación tan íntima y plena de consentimiento, que todos se sienten preferidos por Naco. Con los años, y de nuevo por su vocación de convocar y reunir, fue construyendo nuevos espacios de familia extendida donde pasó a incluir a los sobrinos Arria Nucete, Simon Nucete, Rodríguez Nucete, Martínez Arvelaíz y Martínez Muñoz. El Tío Naco era el organizador de Domingos en el Parque de El Conde o el Zoológico de El Pinar; o de las “caimaneras” de béisbol en el Colegio San Agustin de El Paraíso, en las que jugaba la posición central de “Pitcher” para los dos equipos. Y también de fines de semana largos en casa “La Pandilla” en Los Canales de Río Chico, y por supuesto en el Haras Lecumberry.
Naco estudió economía pero era un pragmático empresario con pasión por la política. Tuvo una carrera estelar de la que nunca presumía por su característica humildad y proximidad con la gente. Pero su potente energía creadora y su invencible simpatía, abrían puertas a las oportunidades de negocios y ahorraban, en su desempeño, el desgaste en conflictos innecesarios. Por otro lado, su carácter gregario lo convertía en un promotor de la responsabilidad social en los negocios. Creía en el capitalismo moral o compasivo como norma, y por ello era el vínculo natural con los empleados y los trabajadores esenciales de todo emprendimiento o corporación de la que hizo parte, para lograr su bienestar social. Naco fue promotor exitoso de empresas en los sectores inmobiliario, financiero y agropecuario, y siempre cultivó la vida política en su simpatía abierta con el Partido Acción Democrática. A lo largo de su vida se desempeña como Secretario de Gobierno de la Gobernación de Caracas, Vice-Presidente del Banco de Venezuela, Presidente del Banco Industrial de Venezuela, Ejecutivo fundamental en el Grupo Banco Consolidado, Director del Banco Central de Venezuela, Vice-Ministro de Industrias Básicas. La lista de Directivas empresariales de las que formó parte es dilatada e incluye los sectores bancario, asegurador, industrial, hotelero y las líneas aéreas. Pero Naco también fue piedra angular del mercado de capitales y la Bolsa de Valores, donde fue el protagonista, con toda una nueva generación de actores financieros, de las más importantes transacciones bursátiles de la historia empresarial de Venezuela, exactamente esas donde se debatía el control de las grandes empresas del país, en todas estaba presente de alguna manera Naco Martínez.
Sus placeres: el golf, los caballos pura sangre, viajar y la buena comida. En el golf fue un jugador de alta competencia. En la hípica nacional un gran criador y propietario de grandes ejemplares para los Clásicos y un líder gremial, fue el Presidente del Jockey Club de Venezuela varios períodos. En el viajar y la afición culinaria escogió dos pasiones: Nueva York y Madrid, ciudades donde además vivió en el desarrollo de actividades empresariales y bancarias.
Sus equipos: el Real Madrid, los Yankees de NY, y los Leones del Caracas. Le encantaba ir a ver los juegos en el stadium, de donde viene su afición por los Perros Calientes. Y tenía también una afición muy particular por los programas de juegos en TV. Cuando no estaba viendo el Golf Channel o las Noticias, seguro estaba viendo el Game Channel, su favorito: Family Feud.
Tocó a tanta gente con su bondad que es usual toparse con alguien que te cuenta como gracias a su participación, consejo o apoyo lograron algo fundamental en sus vidas. Su red de amistades es algo admirable y conforma un tejido que suma gente de todas las generaciones.
Sin duda Naco tuvo una vida plena. Hoy lo celebramos en grande.
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v.1.18.0