

Víctor nació en la ciudad de Lima un 22 de Febrero de 1935, en el seno de un lindo matrimonio constituído por sus padres Víctor L. y Aurora D. Fue un hijo maravilloso quien veló por sus padres hasta el final de sus días. Corriendo el año 1956 conoció a Blanca Rosa, una hermoza joven con quien se casaría un 14 de Junio de 1959. De ese feliz matrimonio le nacieron 4 hijos, Victor Alberto, Blanca Aurora, Eliana Maritza y Maximiliano. Victor Manuel dedicó toda su vida al servicio público alcanzando el grado de General de la Policía Nacional. A lo largo de su carrera que ejerció en provincias de la nación peruana se distinguió ante sus superiores y subalternos por ser un hombre de valores inalterables, íntegro en sus acciones, lo que resultó en el reconocimiento del gobierno a traves de condecoraciones y honores reservados para oficiales que como Victor fueron intachables. Consideraba a sus hijos el tesoro mas grande que tenía, y les ensenó el valor de la disciplina, la moral y la justicia. Víctor era agradable de trato con toda persona con quien compartía sus encuentros, era sencillo de corazón y como tal apreciaba las cosas simples de la vida. Amaba el buen lenguaje, el buen comportamiento, la discreción y la elegancia. Víctor vivió muchas escenas fuertes en su vida, la perdida de sus padres, la muerte de su primogenito Víctor en el año 2000, la perdida de familiares y amigos queridos, y el resultado del enfrentamiento de quienes amaban el bien, y los que delinquían sin temor a la justicia. Pero, tambien disfrutó de una hermoza vida de familia hasta el nacimiento de su nieta Brianna, fruto del amor de Maximiliano y Roxana, a quien vio crecer en sus 7 años. Sus cuñados y sobrinos compartieron y celebraron su vida en muchas facetas y siempre disfrutaron de su pacífica compañía. En sus últimos años, retirado del servicio público, tomo la decisión de trasladarse a vivir a los Estados Unidos para estar cerca de sus hijos. Como un padre sobresaliente y siempre preocupado por el bienestar de los suyos, no escatimó esfuerzos y sacrificios con tal de proteger a su familia, hasta el último segundo de su vida. Conoció muchos amigos y su mente siempre estuvo abierta al buen dialogo y la buena comunicación. Víctor quería hacer mas de lo que hizo, quería vivir para siempre, y pudo encontrar que la vida eterna es una promesa divina. La mañana del sabado 25 de agosto del 2012, se complajo en escuchar el Salmo 34:14 “Apartate de lo que es malo, y haz lo bueno, procura hallar la paz, y sigue tras ella” (Version del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras). Victor hizo coro de esas palabras a lo largo de su vida. Horas mas tarde, descansó en paz. Querido esposo, padre, abuelo, suegro, cuñado, primo, tio y amigo que recordaremos siempre.
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v.1.18.0