

A su temprana edad de 20 años vino de bracero al estado de Texas. A los diez meses regresó a su casa en Rancho Pastores y unos días después viajó al rancho de el Peinillo donde conoció al amor de su vida Concepción “Concha” Cardenas Castañon. Al poco tiempo se dio cuenta de que ella era con la cual quería estar el resto de su vida. Así que pasaron unos tres meses de noviazgo y se casaron.
Después de un poco tiempo, para sorpresa de él, se dio cuenta de que su nueva esposa había nacido en Sacramento California. Unos meses después nació su primogénita Consuelo, y subsiguiente nacieron Esteban, Eligio, Pedro, Noe, Evangelina, Belen, y por último Moises. Pero desafortunadamente Noe, Evangelina, y Moises murieron al corto tiempo después de nacer.
Pasó el tiempo, y unos nueve años después Pedro y su familia emigraron a los Estados Unidos con destino en California donde primero vivió en Hollister, y después en San José por los siguiente veinte años donde trabajó arduamente. Después surgió la idea de iniciar un negocio en familia en la ciudad de Fresno, el cual hasta el día de hoy se sigue operando en memoria de él.
Don Pedro vivió una vida larga y plena. Fue un hombre generoso, trabajador, agricultor, muy metido en la creatividad en particular la carpintería, y la talabartería creando múltiples piezas con destreza y dedicación. Don Pedro siempre fue muy querido por su familia y sus amistades desde los ranchos y vecinos alrededor.
Fuera trabajando en proyectos o haciendo recados con la familia, encontraba alegría en mantenerse activo. Él con frecuencia asistía a su tienda favorita la Home Depot, su segundo hogar, donde disfrutaba explorando nuevas herramientas y materiales para su próximo proyecto. También apreciaba el simple placer de escuchar su música favorita, el Tamborazo, la cual tenía que ser música de viento porque si no para él no servía. Igualmente, le gustaba cantar y bailar, o simplemente sentarse al aire libre, disfrutando del calor del sol mientras hacía sus llamadas a sus seres queridos por teléfono.
Conocido por su humor y su capacidad de narrar historias, Don Pedro cautivaba a quienes lo rodeaban con anécdotas de su vida. Su carácter pudo ser a veces fuerte, pero también afectuoso lo cual lo convirtió en una figura inspiradora para su familia. Su espíritu alegre infundía alegría y calidez a quienes lo conocieron.
Le precedieron en la muerte su amada esposa, Concepción Cardenas Nava, con quien estuvo casado durante 53 años, así como sus tres hijos: Noe, Evangelina y Moises. Le sobreviven cinco hijos y sus familias: Consuelo Nava Ibarra y Esteban Ibarra, Steve Nava y Cuca Nava, Eligio Nava y Lourdes Nava, Pedro Nava Jr. y Cristina Nava, Belén Nava Márquez y Guillermo "Memo" Marquez†.
Su legado también continúa a través de sus nietos y bisnietos, quienes atesorarán su memoria por siempre.
La presencia de Don Pedro será profundamente extrañada por todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo. Que sus historias perduren en los corazones de quienes lo conocieron.
FAMILIA
Canuto Nava Nava (fallecido)Father
Teodora Cruz Ortiz (fallecido)Mother
Mr. Nava also leaves behind numerous friends and family to cherish his memory.
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v.1.18.0