Con profunda tristeza y, al mismo tiempo, con gratitud por el regalo de su vida, anunciamos el fallecimiento de nuestra querida María Asunción Velázquez, una mujer de fe, amor y bondad; una amada esposa, madre, abuela, bisabuela, tía y amiga.
Nos sentimos profundamente agradecidos por el amor de tantas personas que tuvieron la dicha de conocerla y compartir parte de su vida con ella. María será recordada por su generosidad, su
corazón humilde y el gran amor que siempre brindó a su familia y a quienes la rodeaban. Su ausencia deja un gran vacío en nuestros corazones, pero su amor, sus enseñanzas y los hermosos
recuerdos que nos dejó permanecerán con nosotros para siempre.
María fue una mujer de fe que amaba profundamente a Dios. Como católica devota, asistió a clases de consagración en la Catedral de Cristo. Su fe fue una parte importante de su vida y una fuente de fortaleza a lo largo de los años.
María Asunción Velázquez partió de esta vida el 17 de septiembre de 2026. Nació el 11 de febrero de 1957 en Tepic, Nayarit, México, hija de José González y Emilia Sandoval Caloca.
Su sueño americano comenzó al llegar en 1977. Durante diez años trabajó en una fábrica de equipaje como diseñadora y líder. Después dedicó veinte años al control de peso en Piñata Foods, posteriormente Mission Foods y Alex Foods. Se enorgullecía de su trabajo y siempre lo desempeñó con esmero. Tras retirarse, dedicó sus días a su hogar y su familia.
Le precedieron en la muerte sus queridos padres, José González y Emilia Sandoval Caloca, y sus hermanos, Luzmila González, Armando González y Rigoberto González.
Le sobreviven su amado esposo, Antonio Velázquez; sus hijos, Gerald Velázquez y Mayra Aguilar; sus nietos, Anthony Aguilar y Briana Aguilar; y su bisnieto, Xander Zavian Casillas.
Su vida fue un regalo para todos los que la conocieron. Su familia siempre llevará consigo su recuerdo, su fortaleza, su cariño y el inmenso amor que les brindó.
Aunque hoy nos despedimos con profunda tristeza, encontramos consuelo en nuestra fe y en saber que su recuerdo vivirá por siempre en nuestros corazones.
Descansa en paz, María.
Tu amor y tu legado permanecerán con nosotros por siempre.