En Memoria amorosa de una alma hermosa. Celebramos la vida de una mujer notable; una madre amorosa, una amiga compasiva y una líder inspiradora. Tenía un corazón lleno de bondad, siempre ahí para echar una mano a los necesitados. Cecilia también amaba salir de viaje. Su mayor alegría era estar rodeada de su familia, a quien apreciaba profundamente.
Su risa era contagiosa, su alegría era ilimitada y su espíritu llenaba cada habitación en la que entraba. Ya fuera liderando con fuerza o bailando, Cecilia vivió la vida plenamente y difundió el amor a todos. Una verdadera encarnación de la felicidad y la luz, tocó la vida de todos los que conoció.
Estamos agradecidos por el tiempo que compartimos y los recuerdos que guardamos cerca. Ella vivirá para siempre en nuestros corazones.