Josefa Mendoza, nacida el 18 de enero de 1930 en Cosalá, Sinaloa, partió dejando un legado de fortaleza, amor y resiliencia. Madre dedicada, crió a cinco hijos y desempeñó con valentía el papel de madre y padre, guiando a su familia con determinación inquebrantable y sacrificio. A Josepha le encantaba escuchar música y bailar siempre que podía, siempre con una cálida sonrisa en su rostro y un comentario ingenioso listo para compartir. Fue querida por todos los que la conocieron y, a través del amor y la entrega que brindó en vida, deja un hermoso legado: 52 descendientes que continúan llevando su espíritu adelante.