

Edith Margot Mendoza, de 73 años, falleció en paz el 9 de enero de 2026 en Houston, Texas. Nació en Los Naranjos, El Salvador, lugar que marcó profundamente su carácter, fortaleza y amor por la familia.
Fue la amada hija de Carmen Mendoza y Daniel Mendoza, y una madre profundamente dedicada a sus hijos Christian Espinoza y Diana Espinoza. Edith fue una querida hermana de Rosa, Rubén, Dora, Gladis y Raúl, y fue precedida en la muerte por sus hermanos Armando y Héctor.
Edith tenía un sentido del humor inigualable. Era divertida, ingeniosa y terca en el mejor de los sentidos. Siempre decía lo que pensaba y no tenía miedo de expresarse. De una forma u otra, siempre lograba salirse con la suya. Su carisma era contagioso; iluminaba cualquier lugar con su conversación y nunca se tomaba la vida demasiado en serio.
En sus últimos años, encontró alegría en las cosas sencillas y hermosas de la vida. Le encantaba cuidar su jardín, salir a caminar en la naturaleza, jugar con su amado perro Bruno, resolver crucigramas y pasar tiempo con sus hermanas todos los domingos, momentos llenos de risas, recuerdos y unión familiar.
Edith se sentía profundamente orgullosa de sus hijos. Llevaba en su corazón el orgullo de su hijo Christian, quien sirvió en la Infantería De La Marina de los Estados Unidos, y de su hija Diana, graduada de la Universidad de Houston. Ser madre fue uno de los mayores logros de su vida, y su amor se reflejaba en cada sacrificio y gesto diario.
Profesionalmente, Edith fue una talentosa decoradora de pasteles con más de 32 años de experiencia. Su creatividad alegró innumerables celebraciones, pero las más especiales siempre fueron las de sus hijos. Cada año, sin falta, les decoraba un pastel de cumpleaños con amor y dedicación, una tradición que mantuvo hasta su jubilación.
Edith vivió guiada por su fe y por una frase que repetía con convicción:
“No le digas a Dios cuán grande es tu problema, sino dile a tu problema cuán grande es tu Dios.”
Será recordada por su gran sentido del humor, su carisma, su fortaleza y la forma tan especial en que hacía sentir a los demás. Su legado vive en las risas que provocó, el amor que entregó y la familia que cuidó con todo su corazón.
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v.1.18.0