

Con profunda tristeza, pero con la esperanza y la paz que encontramos en nuestro Señor Jesucristo, celebramos la vida de Francisca, una mujer de fe inquebrantable que dedicó su vida a amar a Dios y a su familia.
Amorosa, espiritual y llena de alegría. Su mayor deseo era honrar a Dios en todo lo que hacía y compartir Su amor con quienes la rodeaban. Su sonrisa, su amabilidad y su corazón generoso impactaron la vida de familiares, amigos e incluso de personas que apenas conocía. Siempre transmitió alegría, esperanza y cariño a quienes la rodeaban. Tenía un gusto especial por la elegancia y disfrutaba compartir momentos felices con familiares, amigos e incluso con personas que acababa de conocer. Su calidez y amabilidad dejaron una huella imborrable en la vida de muchos, incluyendo a numerosos desconocidos que tuvieron la fortuna de cruzarse en su camino.
Disfrutaba profundamente de la creación de Dios. Encontraba paz y gozo al aire libre, cuidando de su jardín y de sus plantas, agradeciendo al Señor por la belleza de Su obra.
Fue una madre, abuela y bisabuela ejemplar, cuyo amor, dedicación y sabiduría fueron un regalo para su familia. Enseñó con su ejemplo el valor de la fe, la humildad, el servicio y el amor al prójimo.
Le sobreviven sus amados hijos, Zonia Martinez, Norma Pacheco, Raul Rivas, Juan Rivas, Mayra Rivas, Hilda Francisca Fuentes, Isaias Fuentes Rivas; nueras, nueros, nietos y bisnietos familia extendida y amistades quienes la recordarán con inmenso amor y gratitud.
Aunque hoy sentimos el dolor de su ausencia, nos consuela la promesa de la Palabra de Dios de que quienes creen en Cristo tienen vida eterna.
Hoy damos gracias al Señor por el privilegio de haber compartido su vida. Sabemos que ha terminado la buena batalla, ha guardado la fe y ahora descansa en la presencia de su Salvador, Jesucristo. Su legado de amor, fe y servicio permanecerá para siempre en nuestros corazones.
"Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá." — Juan 11:25
Hasta que el Señor nos permita reunirnos nuevamente en Su presencia, siempre será amada, profundamente extrañada y recordada con gratitud y amor.
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v.1.18.0