Su partida fue completamente inesperada y ha dejado un vacío en la vida de quienes lo conocieron, en nuestros corazones y es algo que aún no podemos comprender. Su vida fue un testimonio de amor incondicional, alegría, bondad y una dedicación inquebrantable a su familia y sus amigos.
Su mayor pasión era cuidar de los que le rodeaban, ya fuera cuidando de su familia, ofreciendo un oído atento o simplemente abrazando a los que amaba, la devoción de Jairo no conocía límites. Su naturaleza gentil, sus abrazos cariñosos y sus palabras amorosas serán siempre extrañadas, pero continuarán viviendo en los corazones de quienes deja atrás.
Jairo fue una persona excepcional, conocido por su generosidad, amabilidad y su capacidad de hacer reír a quienes lo rodeaban, fue una fuente de inspiración para todos nosotros. Deja atrás a su familia, así como a un círculo de amigos que lo recordarán con cariño y gratitud.
¡Descansa en paz, Jiro. Te queremos, siempre estarás en nuestros corazones… te nos adelantaste “parcero”, pero la amistad nos unirá eternamente!