

Susana Avalos, de 65 años, falleció en paz el 6 de junio de 2026. Nació el 24 de mayo de 1961 en Monterrey, Nuevo León, México. Susana vivió una vida llena de amor, alegría y dedicación hacia su familia y amigos.
El 14 de septiembre de 1985 contrajo matrimonio con el amor de su vida, Carlos Avalos, iniciando una hermosa historia juntos que duró más de cuatro décadas. Su matrimonio estuvo lleno de amor, compromiso y la dicha de formar una hermosa familia.
Susana tenía una personalidad vibrante y un espíritu contagioso que iluminaba cualquier lugar al que llegaba. Le encantaba mantenerse activa asistiendo a clases de Zumba y disfrutando de la vida en el gimnasio. Siempre motivaba a quienes la rodeaban a vivir con energía y entusiasmo. Era conocida por su gran corazón, su generosidad y su capacidad para reunir a la familia. Disfrutaba organizar reuniones y celebraciones en su hogar, donde compartía risas, música y momentos inolvidables. Sin duda, era el alma de la fiesta.
Por encima de todo, la mayor alegría de Susana era su familia. Atesoraba cada momento junto a sus hijos y, especialmente, junto a sus adorados nietos, Daniel Alexander Avalos, David Rafael Avalos y Camila Elena Avalos, quienes llenaron su vida de felicidad, orgullo y amor. Su cariño, consejos y apoyo incondicional permanecerán para siempre en los corazones de quienes tuvieron la dicha de conocerla.
Susana fue precedida en la muerte por sus padres, Jesús Calzoncit Eufracio y Ramona Calzoncit Sifuentes; su hermana, Petra Calzoncit Sifuentes; y su hermano, Martín Calzoncit Sifuentes.
Le sobreviven su amado esposo de más de 40 años, Carlos Avalos; sus queridos hijos, David Avalos y Daniel Avalos; sus amados nietos, Daniel Alexander Avalos, David Rafael Avalos y Camila Elena Avalos; sus hermanos, Jesús Calzoncit e Ignacio Calzoncit; sus hermanas, María Elena Calzoncit, Juana Calzoncit y Carmen Calzoncit; además de numerosos sobrinos, familiares y amigos que la apreciaron profundamente.
La hermosa sonrisa de Susana, su corazón bondadoso y su espíritu alegre tocaron la vida de muchas personas. Tenía un don especial para unir a la familia, hacer sentir bienvenidos a todos y convertir momentos sencillos en recuerdos inolvidables. Aunque hoy su partida deja un gran vacío, su familia encuentra consuelo en el amor que compartió y en los innumerables recuerdos que deja como legado.
Su ejemplo de fortaleza, bondad, alegría y amor incondicional seguirá viviendo a través de su familia y de todas las personas que tuvieron el privilegio de conocerla.
“Tu vida fue una bendición, tu recuerdo un tesoro. Eres amada más allá de las palabras y extrañada más allá de la distancia. Vivirás por siempre en nuestros corazones.”
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v.1.18.0