

Héctor “Tito” Díaz falleció el viernes 28 de enero de 2022 después de haber logrado llegar a los 84 años. Después de una batalla tremenda de 24 días con el coronavirus, se despidió de este mundo con su familia alrededor y con paz en su rostro.
Tito nació el 4 de octubre del año 1937 en Tela, Atlántida, Honduras y fue hijo primero para sus padres Nubia y Alberto. Como niño, le encantaba ver a su padre conducir tren y le encantaba jugar en las olas de Tela. Jugaba futbol como cualquier niño, pero serbia mas como arbitro o entrenador que jugador. Trabajo con la compañía Chiquita Banana y la compañía Sahsa, y pudo lograr llegar a nivel de jefe por medio de su dedicación al trabajo y su actitud pasiva. Activamente ayudaba a cualquier persona que lo necesitaba, sin alego o reservación.
En el año 1958 conoció a su “tesoro” y “honey”, Irma Marina, y vivieron inseparablemente por 63 años. Juntos tuvieron cinco hijos, y pudieron ver crecer a tres de ellos. Su legado familiar es el triunfo preferido de Tito, y era padre muy orgulloso de los logros de su familia. Con sus hijos y amigos le gustaba ir a pescar en el mar en cayuco, ir al estadio para comer curiles y chuletas, y jugar casino y cartas por las tardes. Los domingos por la mañana los pasaba llevando a su hija Lizeth a la iglesia San Antonio de Padua. Además de criar a sus tres hijos, Tito también crio a su nieta mayor Beverly y dedico su vida a enseñarle como amar el Señor. El fue bautizado en La iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en el año 1984, y sirvió como presidente de la escuela dominical, maestro, y segundo consejero en su rama. Recibió el Sacerdocio Melquisedec en el año 1985.
Tito fue sirviente fiel a Dios, y también a su querida esposa. Después que ella se enfermo en el año 2007, Tito se retiro del trabajo y dedico su vida en ayudarla con todo lo que necesitaba. Cada mañana, Tito cocinaba avena para su amorcito, y juntos pasaban los días alegando con el televisor y dándole cariño a su mascota Milo. Tito le encantaba jugar con sus nietos y especialmente sus bisnietos, lo cuales llamaba “lindos” en cada oportunidad posible. En sus últimos años, le gustaba reír y compartir dulces con sus bisnietos, escuchar música buena – especialmente “Y Volvere” y “Mi Viejo”, y buscar cositas que necesitaban arreglo en su casa.
La aventura de su vida fue mudarse a los Estados Unidos. El vivió en California, Idaho, y Georgia. En los estados pudo encontrar sus pasiones verdaderas: el chocolate Snickers, el futbol, las bailarinas Rockettes, los cacahuates y los marañones, los San Francisco Giants, el sweet and sour pork, el desfile de acción de gracias en Nueva York, la pizza hawaiana, y la nieve de Idaho. Tito realmente disfruto de las experiencias de este mundo antes de su partir.
Fue recibido por su padre Alberto, su madre Nubia, su padrastro Fidel, sus hermanos Fidel y Manuel, su hija Maritza Elisabeth, y su nieto Haskel Yves. Sin duda, Haskel lo abrazo fuertemente y reclamo “ah ha, Papa Tito, al fin llego mi gemelo zurdo.”
A Tito le sobreviven su amada esposa Marina; tres hijos - Lizeth (Oscar), Hector (Cecilia), e Yvette (Roger); seis nietos - Beverly (Todd), Hector (Amanda), Hiram, Raynor (Catherine), Bryant, y Michael (Nicole); y ocho bisnietos - Gavin, Miles, Indie, Bella, Saul, Tamaris, Sophia, y Michael.
.
COMPARTA UN OBITUARIOCOMPARTA
v.1.18.0