

Alfredo fue un esposo amoroso y dedicado por mas de 30 años, y un padre ejemplar para sus hijos Ulices López, Ozzy López e Imelda Aguayo. Deja también un legado de amor en sus numerosos nietos y bisnietos, quienes siempre fueron una fuente de orgullo y alegría para él.
Fue un hombre trabajador y responsable, que durante muchos años se desempeñó como conductor de camión, siempre comprometido con el bienestar de su familia. Alfredo será recordado como un proveedor incansable, un hermano querido y un abuelo cariñoso.
Disfrutaba profundamente del fútbol y era un fiel seguidor de su equipo, América, al que apoyaba con entusiasmo en cada oportunidad. Le encantaba hacer carne asada y compartir momentos con familiares y amigos, siempre con las puertas de su hogar abiertas y una invitación sincera a todos para acompañarlo a la mesa.
Hombre de fe, Alfredo vivió con devoción su religión católica, guiando su vida con valores de amor, generosidad y servicio. Su dedicación a su familia y a sus padres fue constante e inquebrantable.
Su partida deja un vacío inmenso en los corazones de quienes lo conocieron. Será profundamente extrañado por su familia, amigos y todos aquellos que tuvieron el privilegio de compartir su vida.
Que descanse en paz.
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v.1.18.0