Olivia fue una mujer llena de fe, amor y alegría, cuya vida estuvo dedicada a su familia, a sus amigos y a compartir la palabra de Dios con todos aquellos que estuvieran dispuestos a escuchar. Su mayor misión en la vida fue servir a los demás con bondad y amor.
Le sobrevive su amado esposo de 45 años, Mario Leal, con quien compartió una vida llena de amor, recuerdos y bendiciones. También dejan un legado de amor sus queridos hijos: Marisol Berumen, Verónica Leal y Mario Leal.
Olivia fue una abuela profundamente amorosa que adoraba a sus nietos: Luis Berumen, Daniel Berumen, Nicholas Berumen, Brianna Silva y Manny Silva, quienes fueron una de sus mayores alegrías.
A Olivia le encantaba viajar, especialmente a su querido país natal. Disfrutaba ir de compras —sobre todo bolsas y zapatos— y tenía un gusto especial por sus pelucas, que siempre llevaba con estilo. También encontraba gran paz y felicidad en la jardinería; amaba sus flores, especialmente las orquídeas.
Era una excelente cocinera y disfrutaba preparar comida para su familia y amigos, reuniendo a todos alrededor de la mesa con amor. Su personalidad alegre y sociable hacía que todos se sintieran bienvenidos; para muchos, ella era simplemente “MOM”, una segunda madre llena de cariño y consejos.
Olivia será recordada por su espíritu generoso, su profunda fe y el amor incondicional que brindó a todos los que tuvieron el privilegio de conocerla.
Su ausencia deja un vacío inmenso, pero su amor, su fe y sus enseñanzas vivirán para siempre en los corazones de su familia y amigos.
Será profundamente extrañada y siempre recordada.