

Blanca Estela Quijada nació el 28 de diciembre de 1954 en El Salvador y falleció el 24 de mayo de 2026, rodeada de sus seres queridos. Fue una mujer de mucha fe, de gran corazón y de un carácter hermoso, siempre dedicada a amar y servir a los demás.
Blanca fue un pilar para su comunidad y dedicó su vida a ayudar a quienes la rodearon. Siempre estuvo orando por los demás, consolando a las personas que estaban pasando por momentos difíciles y dando palabras de esperanza cuando más se necesitaban. Su fe nunca se quebrantó. Pasó horas en oración por su familia, su iglesia, su comunidad, sus compañeros de trabajo y por toda persona que necesitara fuerza.
Blanca creía en el trabajo duro, la dedicación y en vivir una vida que reflejara su amor por el Señor. Le gustaba cuidar de los demás, ya fuera cocinando, manteniendo un hogar lleno de amor y bienvenida, o simplemente estando presente para quien necesitara ánimo y consuelo. A donde iba, llevaba alegría, Paz, tranquilidad y esperanza. Su bondad dejó una huella profunda en todos los que tuvieron la bendición de conocerla.
Amaba profundamente a su familia, a su familia de la iglesia, a su comunidad y a sus compañeros de trabajo. Su vida reflejó lo que dice Filipenses 1:21: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” Blanca no tenía miedo de lo que venía después, porque sabía que estaría con el Señor.
Aunque su partida llena de tristeza a quienes la aman, su familia encuentra consuelo al saber que ahora descansa en paz en la presencia del Señor. Blanca hubiera querido que todos se mantuvieran fuertes, que siguieran amándose unos a otros y, sobre todo, que nunca perdieran la fe. Filipenses 1:21 nos recuerda que la vida de Blanca estuvo centrada en Cristo y que su partida no fue el final, sino el comienzo de una paz eterna junto a Él. Su legado vivirá en las muchas vidas que tocó, en las oraciones que elevó y en la fe que llevó tan hermosamente durante toda su vida.
Blanca Estela Quijada, born on December 28, 1954, in El Salvador, passed away on May 24, 2026, surrounded by those she loved. She was a woman of strong faith, beautiful character, and a heart devoted to loving and serving others.
Blanca was a pillar in her community and dedicated her life to helping those around her. She was always praying for others, comforting people in need, and offering hope during difficult times. Her faith never wavered. She spent countless hours in prayer for her family, her church, her community, her coworkers, and anyone who needed strength.
Blanca believed in hard work, dedication, and living a life that reflected her love for the Lord. She loved caring for others, whether through cooking, keeping a welcoming home, or simply being present for someone who needed encouragement. She brought joy, peace, and hope to those around her, and her kindness left a lasting impact on everyone who had the blessing of knowing her.
She deeply loved her family, her church family, her community, and her work family. Her life was a reflection of Philippians 1:21: “For to me, to live is Christ and to die is gain.” Blanca was not afraid of what came next because she knew she would be with the Lord.
Although her passing brings great sadness, her loved ones find comfort in knowing she is now at peace in the presence of the Lord. Blanca would want everyone to stay strong, continue to love one another, and above all, never lose faith. Philippians 1:21 reminds us that Blanca’s life was centered on Christ, and her passing was not the end, but the beginning of eternal peace with Him. Her legacy will live on through the many lives she touched, the prayers she lifted, and the faith she carried so beautifully throughout her life.
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v.1.18.0