

Nacida el 13 de diciembre de 1928, Dora dedicó su vida al cuidado de los demás, trabajando con entrega y compasión como cuidadora de personas mayores. Su vocación de servicio, su calidez humana y su espíritu generoso dejaron una huella imborrable en todas las vidas que tocó.
Fue una mujer fuerte, amorosa y profundamente comprometida con el bienestar de su comunidad y su familia. Su vida fue un ejemplo de amor al prójimo y de dignidad en el trabajo diario. Le sobrevive su querida hija, Julia, quien la acompañó con amor y gratitud durante toda su vida. Dora fue madre ejemplar y guía incondicional, y su recuerdo vivirá para siempre en el corazón de quienes la amaron.
Descansa en paz, Dora. Tu vida fue un regalo para todos nosotros. ♥
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v.1.18.0