Con profundo amor, anunciamos el fallecimiento de Luis Medina, un hombre querido por todos, quien nació en el sagrado pueblo de Santo Cerro, La Vega, República Dominicana, el 19 de septiembre de 1937. Luis partió en paz el 11 de septiembre de 2024 en Miami, Florida, rodeado del amor de su familia.
Sus antepasados descansan en la iglesia Santuario Nuestra Virgen de las Mercedes en Santo Cerro, uno de los lugares más venerados de la República Dominicana.
Luis fue hijo de Rafael Medina y Elvira Rodríguez, quienes le plantaron los valores de la familia, el trabajo duro y la fe. Estuvo casado por 54 años con su amada esposa Diana Medina de Rosario, con quien construyó una vida llena de amor, compromiso y aventuras.
Le sobreviven sus queridos hijos, Altemiza (Damarys) Moreno, Louis (Luisito) Medina, y Robert Medina, quienes siempre fueron su mayor orgullo y motivo de felicidad.
Luis llegó a los Estados Unidos en Nueva York, donde, con su esfuerzo incansable y espíritu emprendedor, forjó una vida maravillosa. Era un hombre de gran dedicación, un esposo devoto, un padre protector, un abuelo lleno de ternura y un amigo confiable, cualidades que lo convirtieron en un pilar para todos los que lo conocieron.
Después de criar a sus hijos, Luis dedicó sus años a viajar por el mundo junto a su querida esposa, Diana, llenando su pasaporte de sellos y su corazón de recuerdos inolvidables. Disfrutaba enormemente el tiempo compartido con su familia y amigos, creando lazos de amor que siempre perdurarán.
Cuando no estaba explorando el mundo, se le podía encontrar en la tranquilidad de su hogar, cuidando sus matas, disfrutando de su cafecito y una copa de vino tinto, viendo programas de investigación o románticas películas mexicanas, y descansando en su sillón favorito.
El legado de Luis Medina es uno de amor, dedicación y alegría. Su memoria perdurará en nuestros corazones por siempre, y su ejemplo de vida nos guiará hasta que volvamos a encontrarnos.