Mirta fue una hija, hermana, tia, esposa, mamá, abuela y amiga. Siempre fue ser humano ejemplar. Ella demostraba las mejores cualidades: amor incondicional, fuerza de espíritu y una generosidad interminable que se podía ver en su cuidado por su familia y amigos. Todos la vamos a extrañar, pero nunca la olvidaremos. Que descanse en paz.