Julito nació en el central azucarero de San Ignacio, en Cuba, el 19 de octubre del 1939, a Julio y Aracelia Sensat. Allí, en Agramonte, estudió en el Politécnico de Matanzas, donde también fue profesor, y conoció a su esposa Juana Abreu.
En 1971, junto a su familia, tuvo que emigrar de su querida patria a Estados Unidos en busca de libertad. Fue aquí — entre Florida y Luisiana — que vivió el resto de su vida como exiliado del régimen cubano.
En Luisiana, trabajó por 25 años como maquinista de Northrop Grumman, demostrando su lealtad y ética de trabajo a lo largo de su carrera. En su vida personal, no había amigo a quien no le echara la mano. Julito fue un hombre fiel, a quien la familia era todo y la amistad un tesoro.
Julito era un gran amante de la historia mundial, la época dorada de Hollywood, la música tradicional cubana y la obra del libertador cubano, José Martí:
“Todo es hermoso y constante, Todo es música y razón, Y todo, como el diamante, Antes que luz es carbón.”
Te extrañaremos muchísimo, Papi. Que en paz descanses.