Dios, Nuestro Señor,
te vio ya cansada
Y curarte le era imposible.
Te acurrucó en sus brazos y
murmuro “Ven a mí”
Con lagrimas en nuestros ojos,
veíamos que te ibas,
que se acercaba aun más el final, A pesar del enorme amor hacia ti, era imposible retenerte A nuestro lado. Un corazón de
Oro ha dejado de latir,
Unas manos trabajadoras
sé han ido a descansar.
Dios, ha Roto nuestro corazón
para demostrarnos…Que él
Solamente se lleva lo mejor.