Agustín será recordado con profundo respeto y cariño por todos quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.
A lo largo de su vida, Agustín dejó una huella serena y significativa: un hombre querido, de corazón noble, cuya bondad se hacía presente en los gestos cotidianos y cuya generosidad se ofrecía sin esperar nada a cambio. Su manera de estar en el mundo —atenta, cálida y considerada— fue un regalo para su familia y para quienes lo rodearon.
Le sobreviven su esposa, Clementina Mora Mayoral; sus hijas, Erika Jimenez, Jenny Jimenez, Patty Jimenez, Angie Jimenez, Kristina Jimenez, Liza Jimenez y Alondra Jimenez; y sus hijos, Rafael Jimenez y Anthony Jimenez.
La familia agradece las muestras de apoyo y acompañamiento en este tiempo de duelo, y honra la memoria de Agustín con gratitud por una vida vivida con amor, entrega y dignidad.