

Te despedimos con el corazón lleno de nostalgia pero con una inmensa gratitud. Nuestra amada Narcisa Ambriz cerró sus ojos al mundo dejando atrás de sí un siglo entero de luz. Vivir 100 años es un regalo extraordinario pero, lo verdaderamente magnífico fue cómo decidió vivirlos derramando amor, bondad, y una alegría inquebrantable que contagiaba a cualquiera que cruzaba su camino.
Narcisa fue el pilar invisible e indestructible de nuestras vidas; recordarla es recordar a una mujer valiente, una guerrera incansable que luchó con uñas y dientes por el bienestar y el futuro de sus hijos. Cada sacrificio suyo se convirtió en una bendición para nosotros, cada muestra de su bondad nos enseñó a ser mejores personas , su risa era refugio y su amor un lugar seguro. No la despedimos con adiós definitivo sino con la promesa de honrar su legado. 100 años de vida se dicen fácil pero la huella que narcisa dejó en nosotros, en nuestros corazones es eterna. Gracias mamá, gracias abuela por enseñarnos a luchar con alegría y vivir con el corazón abierto.
Tu viaje terrenal ha terminado pero tu amor se queda grabado en nuestras almas para siempre.
Descansa en paz
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v.1.18.0