Le sobreviven su esposa Bertha A.Villavicencio con cuatro hijos, dos hijas, siete hermanas y dos hermanos junto con muchísimos sobrinos, sobrinas, nietos y nietas incluyendo su grandísima familia espiritual.
Guillermo fue un hombre amado por muchos. Siempre le buscaba humor a toda situación contando chistes y haciendo bromas. Fue un hábil pescador y le encantaba acampar y disfrutar de la naturaleza.
El siempre buscaba una oportunidad para ayudar a los demás especialmente en su servicio a Jehová Dios en el ministerio. Su gran amor y interés en los demás nos llena de lindas memorias y un gran deseo de volver a verlo.
Aun cuando se descubrió su enfermedad, mantuvo su fe y buen humor. En su último día siguió bromeando con su amada esposa de asegurarse de buscarlo después de resucitar en el Nuevo Mundo.
Es un hombre muy querido y va ser extrañado.