

“Valió la pena querido viejo, valió la pena tanto dolor, valió la pena lo que sufrimos, valió la pena por este amor, valió la pena querido Viejo, por que el cariño mató al rencor, valió la pena, valió la espera, para entregarnos el corazón”.
Gracias por tus consejos, tus regaños, tus anécdotas; gracias por esas charlas largas tan interesantes de la vida, deportes, leyes y política; gracias por enseñarme que la paciencia es la mejor de las virtudes. Gracias por enseñarme que cuando la ignorancia habla la inteligencia calla. Gracias por siempre estar ahí. Gracias por motivarme y siempre creer en mí. Gracias por motivarme y siempre creer en mí. Gracias por tus alegrías; por enseñarme a ser un hombre, por enseñarme valores y sobre todo el valor de la familia; que familia es familia y cariño es cariño. Estoy orgulloso de tí y haré que te sientas orgulloso de mí donde quiera que estés. Gracias por ser el mejor de los abuelos. Cuídame desde allá arriba. Dejas un vacío que nadie podrá llenar y unos zapatos que le quedan grandes a cualquiera. Te extrañare con mi vida y te amo. Que descanses en paz, viejo.
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v.1.18.0