vi una linda mariposa
me cautivo, pues para mí era la mas
hermosa.
Me dije ¡yo la quiero! Pero soy muy poca
cosa.
Y si otro la atrapara no sabré de ella
muchas cosas.
Cuando en mis manos la tuve
entonces supe que la amaba
esa linda mariposa, que ya conmigo volaba.
Hoy he tenido que soltarla
para que Dios la atrapara.
Autor:
Héctor Laspina