

Lino Orellana nació en La Zarza Victoria Yoro, Honduras, el 23 de noviembre de 1934. Previamente tuvo cinco hijos antes del matrimonio con la señora Norma Betulia Funes. La pareja tuvo nueve hijos, durante su matrimonio en lo cual a lo largo de su vida le dieron 41 nietos, 22 bisnietos, y 2 tataranietos.
Infancia de Lino Orellana:
Lino Orellana nació en La Zarza Victoria Yoro, hijo de Leonor Dominguez de Guarabuqui Victoria Yoro, y Adan Orellana, dentro de una familia de cafetaleros y ganaderos. La pareja tuvo dos hijos, Catalina Orellana y Lino Orellana y por razones desconocidas la pareja finalizó su relación. En donde ambas partes realizaron sus vidas en donde contrajeron más hijos, llegando a tener 19 hermanos. Creció en Buena Vista, rodeado de toda su familia honorable y respetable de la comunidad. Después de perder a su madre a temprana edad, se independizó de su padre a realizar su vida a temprana edad y, buscó trabajó en una plantación de banano como empacador de bananas.
Vida Adulta de Lino:
Mientras trabajaba en la plantación de banano, conoció a Norma B. Funes en Río Chiquito, del Progreso Yoro, en donde posteriormente se casó con ella en el año 1966, la cual le dio a nueve hijos. Tras el nacimiento de su tercera hija, compró una finca de café la cual lo hizo próspero, en donde ofreció oportunidades de empleo a su comunidad. La cual atrajo a personas de lugares lejanos que buscaban trabajo en su plantación de café. Lino Orellana ayudó a pequeños negocios cafetaleros a expandirse mediante la compraventa de café en la región y la firma de contratos con grandes empresas. En 1995 se mudó a Carolina del Norte, donde trabajó durante muchos años en la empresa Butterball. Debido a problemas de salud, se trasladó a la ciudad de Miami, Florida, en donde vivió con sus hijas Ruth y Edith, y su hija Norma la que cuidó de él hasta su fallecimiento.
Su Vida de Activista:
En la década de 1980, Lino fue activista del Partido Liberal de Honduras en el departamento de Yoro. Reclutó miembros para su partido en las zonas aledañas del departamento de Yoro. En la cual transportaba en autobús a las personas de pequeñas comunidades para apoyar sus campañas electorales. Fue uno de los activistas que impulsaron a candidatos a lanzarse como alcaldes regionales a emprenderse como líderes de su partido. El ayudó a ejecutar proyectos de desarrollo en pequeñas comunidades de su municipio. Como proyectos de electricidad, agua potable, arreglos de calles de la comunidad, y en desastres naturales buscaba apoyo económico para ayudar a familias necesitadas. Lino ayudó a resolver problemas y conflictos familiares, como intermediario en ambas partes. También brindó apoyo económico a familias de bajos recursos en financiamientos para gastos fúnebres de personas de bajo ingreso. Apoyó a los jóvenes con sueños de continuar sus estudios e intercedió ante los políticos para que estos sueños se hicieran realidad en la educación de ellos, con becas estudiantiles para continuar con sus estudios. Lino era un excelente y respetado cazador de animales, que a menudo llevaba a sus amigos y familiares a la cacería de animales en los pequeños bosques.
Vida Cristiana:
En la década de 1970, a raíz de diversos conflictos, llegó a los caminos de Dios, en donde recibió a Jesus en su corazón, y posteriormente se bautizó, en la iglesia ‘Sala Evangélica’ de Santa Rita Yoro. Allí acompañó a los feligreses a visitar hogares con necesidades, y acompañaba a los ancianos de la iglesia a hacer reuniones de servicios evangélicos. Sin embargo, su vida cristiana fue muy inestable debido a las numerosas tentaciones que lo rodeaban.
Sus años dorados:
Lino, nos inculcó principios cristianos, morales, educativos y siempre ayudar y amar al prójimo. Estableció su enseñanza a lo largo de su vida a no menospreciar a miembros de la familia por su humildad o nivel económico. En donde reforzó la educación a sus hijos a ser honestos, respetuosos, honrados y manteniendo respeto con amor sin importar las dificultades. A Lino le gustaba hacer bromas fuertes a todo el mundo, una de sus bromas fue” Que nos dejaba una escopeta para usarla como defensa personal, y nunca nos revelaba el secreto que la escopeta no tenía balas” En muchas ocasiones nos decía “ cuando yo muera, regresare de la muerte para observarlas por las rendijas de las puertas, para ver qué están haciendo”. A su nieta Rutita que tenía un conejo como mascota, le decía” Traiga el conejo para comermelo en sopa!” A hija Norma y su nieta Genesis le dijo que cuando Él muriera que le cantara un himno, “ Yo confío en Jesús,” y que si no lo cantaban, a los tres días de muerto, Él vendría a reclamarles jalandole los pies” Él era muy amado por sus hijos. El disfrutaba de todas las reuniones familiares donde veía a sus hijos, nietos y bisnietos. Sus hijas lo consentía tanto que sentía que tenía cocineros personales que le satisfacían todos sus antojos, y su cuidado personal. Solo permitía que sus hijas le cortaran el pelo, las uñas y le afeitaran su barba. Mantenía una vida rutinaria en su toma de café sin importar las restricciones médicas en donde buscaba ya fueran sus hijas o sus nietas, que le hicieran su taza de café. Ordenaba a sus hijas a romper las restricciones alimenticias en donde siempre discutía con las enfermeras porque no le dejaban disfrutar sus antojos. Nunca le gustaron las restricciones alimentarias que le imponían las enfermeras, por lo que siempre acudía a sus hijas para conseguir lo que quería sin que lo juzgaran. Siempre intentaba conquistar a las enfermeras jóvenes cubanas, pero las mayores las rechazaba. Su rostro se iluminaba cuando entraban las jóvenes enfermeras que le cambiaban su día en alegría, y cuando se encontraba con una enfermera mayor, no sonreía todo el dia y les hacía la vida imposible en la cual pedía que las destituyeran de sus labores y no permitiendo a estas ejercer su trabajo.
En los últimos días de Lino, Dios le puso en su corazón volver a sus caminos, y reconciliarse con el Señor, sabiendo que él había llevado una vida desordenada y quería que Dios lo purificará. La reconciliación se llevó a cabo seis días antes de su partida. en donde finalmente pudo reconciliarse con Dios. Lamentablemente Lino Orellana falleció el 24 de marzo a las 8:33 am en Miami, Florida. Sus restos serán velados April 3, 2026, 1:00 pm, en Raleigh Memorial Park, 7501 Glenwood Avenue, Raleigh, NC, con el Pastor Pedro Bueno que va a predicar en el entierro.
Lino Orellana was born in La Zarza Victoria, Yoro, Honduras, on November 23, 1934. He had five children before marrying Norma Betulia Funes. The couple had nine children during their marriage, and throughout his life, they gave him 41 grandchildren, 22 great-grandchildren, and 2 great-great-grandchildren.
Lino’s Childhood:
Lino Orellana was born in La Zarza Victoria, Yoro, the son of Leonor Dominguez de Guara Buqui, Victoria, Yoro, and Adan Orellana, into a family of coffee growers and cattle ranchers. The couple had two children, Catalina Orellana and Lino Orellana, and later on for unknown reasons, their relationship briefly ended. Both went on to have more children, eventually Lino having 19 siblings. He grew up in Buena Vista, surrounded by his honorable and respected family in the community. After losing his mother at a young age, he became independent from his father and started his own independent life early, finding work on a banana plantation as a banana packer.
Lino’s Adult Life:
While working on the banana plantation, he met Norma B. Funes in Río Chiquito, El Progreso, Yoro, whom he later married in 1966. She bore him nine children. After the birth of his third daughter, he bought a coffee farm, which became very prosperous. He provided employment opportunities for his community, attracting people from distant places seeking work on his coffee plantation. Lino Orellana helped small coffee businesses expand by buying and selling coffee in the region and securing highly valuable contracts with large companies. In 1995, he moved to North Carolina, where he worked for many years at the Butterball Company. Due to health problems, he moved to Miami, Florida, where he lived with his daughters Ruth and Edith, and his daughter Norma, who cared for him until his death.
Activist years:
In the 1980s, Lino was an activist for the Liberal Party of Honduras in the department of Yoro. He recruited members for his party in the surrounding areas of Yoro, transporting people from small communities by bus to support his electoral campaigns. He was one of the activists who encouraged candidates to run for regional mayor and to become leaders within their party. He helped implement development projects in small communities in his municipality, such as electricity, drinking water, and street repairs. During natural disasters, he sought financial support to help families in need. Lino helped resolve family problems and conflicts, acting as an intermediary between both parties. He also provided financial support to low-income families, including funeral expenses. He supported young people with dreams of continuing their studies and interceded with politicians to help them achieve these dreams through scholarships. Lino was an excellent and well respected hunter and gunsman who often took his friends and family hunting in the small forests.
Christian Life:
In the 1970s, following various conflicts, he came to God, accepting Jesus into his heart and later being baptized at the Evangelical Church in Santa Rita, Yoro. There, he accompanied parishioners on visits to homes in need and joined the church elders in holding evangelical services. However, his Christian life was very unstable due to the numerous temptations that surrounded him throughout his life.
His Golden Years:
Lino placed upon us morals, Christian, and educational principles, always emphasizing the importance of helping and loving our neighbors. Throughout his life, he taught us never to look down on family members because of their humble circumstances or economic status. He reinforced his children's values of honesty, respect, and integrity, always maintaining respect and love regardless of the difficulties. Lino loved to play elaborate pranks on everyone. One of his pranks was that he left his daughters a shotgun for their self-defense, but he never revealed the secret: it was unloaded. He often told us, "When I die, I'll come back from the dead to watch you through the cracks in the doors, to keep an eye on you." To his granddaughter Rutita, who had a pet rabbit, he would say, "Bring the rabbit here to me so I can make a stew with it!" He told his daughter Norma and granddaughter Genesis that when he died, they should sing him the hymn "I Trust in Jesus," and that if they didn't, three days after his death, he would come to reprimand them by yanking on their feet. He was very loved by his children. He enjoyed all the family gatherings where he saw his children, grandchildren, and great-grandchildren. His daughters spoiled him so much that he felt he had personal chiefs who catered to his every craving and took care of his personal needs. He only allowed his daughters to cut his hair, trim his nails, and shave his beard. He maintained an everyday routine of drinking his coffee, always seeking out his daughters or granddaughters to make his cup of joy. He would order his daughters to break the dietary restrictions which the nurses set up against him, which often led to arguments with the nurses because they wouldn't let him indulge his cravings. He would say “You all will never get to be my age” to the nurses in these arguments. He never liked the dietary restrictions put in place by the nurses, so he always went to his daughters for help. He always tried to woo the young beautiful Cuban nurses when they would be sent in to take care of him, but when his healthcare sent in older nurses, he wouldn’t even smile at them and would ask to send them away. To these older nurses he would make their lives miserable.
In Lino's final days, God placed it in his heart to return to God’s ways and reconcile with the Lord, knowing that he had led a disordered life and wanted God to purify him. The reconciliation took place six days before his passing, where he was finally able to reconcile with God. Sadly, Lino Orellana passed away on March 24 at 8:33 am in Miami, Florida. His remains will be laid to rest on April 3, 2026, at 1:00 pm, in Raleigh Memorial Park, 7501 Glenwood Avenue, Raleigh, NC, with Pastor Pedro Bueno officiating. The family will be at Iglesia Primeros Frutos, 40 Dairy Road, Clayton, NC from 6-9 pm Thursday, April 2, 2026.
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v.1.18.0