

Elena Gonzalez, 81, entered into her eternal life peacefully on December 26, 2020 in Corona, CA. Born Elena Nieblas on June 4, 1939 to Agustin Nieblas and Maria Solorio in Camichines Municipio de Coalcoman, Michoacán Mexico, she was one of eleven children. It was in Coalcoman that she met and eventually married the love of her life Juan Gonzalez on May 30, 1964, six children: Jose, Juan Manuel, Maribel, Laura, Felipe, and Leonel followed.
Elena found her eternal love for God early on and was a faithful servant who would always have a candle lit and a prayer close at hand for anyone who needed it. She lived by faith and bestowed grace on everyone she knew. She was a homemaker who took pride in taking care of the ones she loved. Her love language was apparent in the raising of her children, grandchildren, great grandchildren as well as her endless adoration for her husband. She was a remarkable cook who always made sure nobody left her home hungry. Her smile was contagious and her sense of humor was witty and sharp. Her wants were few and she did everything with a grateful heart. She was never one to look for praise, but was quick to share it. It would be an understatement to say, to know her was to love her.
Elena leaves to cherish her memory, her Husband, six children, seventeen grandchildren, seven great grandchildren, and countless loving family members and friends.
Elena González, de 81 años, entró en su vida eterna el 26 de diciembre de 2020 en Corona, CA. Elena Nieblas nació el 4 de junio de 1939, sus padres; Agustín Nieblas y María Solorio en Camichines Municipio de Coalcomán, Michoacán México, fue una de once hijos.
Fue en Coalcomán donde conoció y se casó con el amor de su vida Juan González el 30 de mayo de 1964, a los que siguieron seis hijos: José, Juan Manuel, Maribel, Laura, Felipe y Leonel.
Elena encontró su amor eterno por Dios desde el principio y era una sierva fiel que siempre tenía una vela encendida y una oración al alcance de cualquiera que la necesitara. Vivió por fe y concedió gracia a todos los que conocía. Era una ama de casa que se enorgullecía de cuidar a sus seres queridos. Su lenguaje de amor fue evidente en la crianza de sus hijos, nietos y bisnietos, así como en su interminable adoración por su esposo. Era una cocinera extraordinaria que siempre se aseguraba de que nadie saliera de su casa con hambre. Su sonrisa era contagiosa y su sentido del humor era ingenioso y agudo. Sus deseos eran pocos e hizo todo con un corazón agradecido. Ella nunca fue de las que buscaban elogios, pero se apresuró a compartirlos. Cierto es decir que conocerla era amarla.
Elena se va, en apreciación de su memoria quedan su esposo, seis hijos, diecisiete nietos, siete bisnietos e innumerables familiares y amigos amorosos.
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v.1.18.0