Residente de San Juan, Puerto Rico, Ana Victoria será recordada con profundo respeto y gratitud por quienes tuvieron el privilegio de conocerla. Su vida deja una huella perdurable en la memoria de su familia, amistades y comunidad, y su ausencia se sentirá con recogimiento y cariño.
Que su recuerdo permanezca como fuente de consuelo y unión para todos los que hoy la honran.