

Nació el 3 de abril de 1926 en Camuy. Dedicó su vida a estar con su madre, Isabel y se casó con Diego Soto. De este matrimonio tuvo a sus dos grandes amores, Catalina y Diego. Por circunstancias de la vida se separó de su único amor y se dedicó en cuerpo y alma a cuidar de sus hijos y a trabajar. Más tarde el destino le sorprende con una enfermedad, que la incapacita de seguir laborando.
Para su sorpresa, llegan sus nietos adorados, Ive, Edwin, Ismi, Elmer, Mary , Canito y Charlie. Aquí tuvo un gran entretenimiento, pues les enseñó lo que eran los valores, los educó y siempre veló por ellos. Fue muy amorosa, de carácter fuerte cuando lo necesitaba demostrar y muy valiente. Le gustaba que la familia se reuniera y disfrutaba de esos momentos. ¡Ah... y siempre tenía frío!
Cuando llegó su vejez, siempre contó con el apoyo de todos los que la amaban, especialmente de su bisnieta Coraly, que quería ser su doctora. Tuvo momentos de tristeza y soledand, donde lo expresó a los más cercanos, pero siempre comprendía los compromisos de los demás.
Era muy creyente de Dios y por eso en sus momentos más difíciles se encomendó a María La Virgen, a San José, Dios y todos los santos para partir en tranquilidad.
Siempre estarás con nosotros y desde el cielo lloverán bendiciones para todos.
Ahora descansará en Paz al lado de Dios y María La Virgen.
Amén
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v.1.18.0