Carla fue una mujer generosa, inspiradora, fiel y de gran corazón. Su presencia dejó una huella significativa en quienes tuvieron el privilegio de conocerla, y su recuerdo permanecerá como testimonio de la calidez y la fortaleza con las que vivió.
Residente de Vega Alta, Puerto Rico, Carla será recordada con gratitud y estima. Su legado vive en la memoria de quienes la amaron y la acompañaron a lo largo de su vida.