Le sobreviven seis hijos, a quienes amó con todo su corazón y todas sus fuerzas. Las heridas de su piel eran la evidencia de su dedicación y sacrificio. Era jocosa y alegre, y siempre la recordaremos por su eterna sonrisa y sus bromas llenas de picardía.
¿Es la casualidad o un baile al pasar lo que al mundo hace girar?
¿Es el mundo ciego y mudo, o florece en un festín rotundo?
¿Un vano juego, o un santo festejo?
Eugene Warren,
Cristografía XIV