

Conquistada por su adorado Flor Sánchez Torres, formaron un hogar lleno de mucha fe, donde los vientos que fueron fuertes y huracanados, nunca pudieron derrumbarlos. Ella fue ejemplo de las destrezas que necesita una madre de cinco hijos tan diferentes, para amarlos con todas sus virtudes y defectos y mantenerlos unidos con una cultura de respeto y armonía.
Su trabajo social con el débil, enfermo, hambriento y rechazado, la hicieron dejar huellas profundas en cada vida que tocó. Nunca dudó de sus convicciones y fe inquebrantable en Jesucristo su salvador, a quien conoció a sus trece años de edad.
Gracias Dios por la vida de Carmen, por todas las habilidades, talentos, virtudes y sobretodo, por ese ejemplo de fidelidad y amor hacia tí, su familia, Iglesia y su patria.
Te recordaremos siempre.
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v.1.18.0