Cecil fue un hombre querido y generoso, conocido por su sentido del humor y su honestidad. Fue valiente y amado por todos los que lo conocieron. Devoto y trabajador, siempre mostró una profunda consideración por los demás.
Residía en las Islas Vírgenes Británicas, donde dejó una huella imborrable en la comunidad.
La memoria de Cecil será atesorada por todos aquellos que tuvieron la fortuna de conocerlo.