

A lo largo de su vida, el Dr. Ochoa Bacallao se distinguió por una ética de trabajo constante y una entrega silenciosa, sostenida por la honestidad y el desinterés con que supo acompañar a quienes lo rodeaban. Su trato amable y considerado dejó huella en familiares y allegados, y su lealtad —firme y serena— fue una de las formas más claras de su cariño.
Su vocación se expresó también en el camino académico que eligió con disciplina y propósito: realizó un doctorado en Ciencias Veterinarias en la Universidad de la Habana, Cuba. En esa dedicación se reflejaban su sabiduría y su manera inspiradora de orientar, siempre con generosidad y respeto, sin buscar protagonismo.
Le sobreviven su esposa Nancy Del Risco de Ochoa; sus hijos Jorge Ochoa, Nancy Irene Ochoa, Lourdes Ochoa y Cristina Ochoa; sus nietos Pau-Pei, Natyia, Xavier, Jorge Juan, Macarena y Marena; y sus biznietos Jazhel, Jasaan Ozzie, William George y Santiago.
Quienes tuvieron el privilegio de conocerlo lo recordarán como un hombre querido, íntegro y cercano, cuya presencia aportaba confianza y cuya vida, vivida con constancia y bondad, seguirá siendo motivo de gratitud.
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v.1.18.0