

Amorosa, generosa, guapa y gentil dama; un gran ser humano; así se describen algunas de las características que Elsa Agosto poseía y nos hacía sentir a todos los que fuimos tocados por su vida y carisma.
Elsa nació el 15 de noviembre de 1934 y se unió al Creador, nuestro Dios, el 24 de febrero de 2010. Amó fuertemente, luchó incansablemente y mantuvo un espíritu de lucha y esfuerzo, superando su vida personal y la de sus familiares, amistades, estudiantes y colegas, por igual. Conocerla era quererla.
Fue una maestra excepcional, una madre abnegada y dedicada a sus tres hijos, a quienes amó y les brindó lo mejor de todo en la vida para que fuesen personas honestas y dignas de llamarse cristianos. Elsita, Amaury y Alex fueron su mayor logro y orgullo.
Elsa vivió su vida plenamente, y aunque sus orígenes fueron humildes, se auto-superó mediante su educación, gran esfuerzo y sus logros profesionales y cívicos. Sus aspiraciones eran altas, pero con la ayuda de Dios, logró realizar sus sueños. Graduada de cuarto año de la “Central High” en Rio Piedras, y con la mira puesta en la UPR, estudiaba y trabajaba en una tienda por departamentos para sufragarse sus gastos de transportación, libros, alimentos y vestimenta. Elsa siempre fue una estudiante brillante. Le encantaba leer y cantar. Su voz de soprano era dulce, suave y placentera. Cuando se graduó de la UPR, escaló su primer escaño de su vida profesional logrando su bachillerato en pedagogía. Poco después contrajo matrimonio con el señor Israel Pérez Vázquez estableciendo su primera residencia en “Mayagüez Terrace”, Mayagüez. Allí trabajó y se distinguió como mujer policía en la división de juveniles. Siempre le gusto trabajar con los jóvenes. En la Clínica Perea dio nacimiento a su primera hija y única hija, Elsita en el 1957. Desafortunadamente surgió el divorcio y ella regreso al hogar de sus padres, Berta y “Moncho” (Ramón) Agosto con su hijita de tres años, dedicándose al magisterio y a su hija.
El amor llego a su vida por segunda vez en la persona de “Junior” (Anastacio) Ocasio, su segundo esposo. Elsa y Junior establecieron su primera residencia en una pintoresca casa en la urbanización Los Ángeles, # 1014, en Río Piedras. Allí enseñó en la Escuela Superior de Trujillo Alto y luego se trasladó a la Escuela Intermedia de Sabana Llana donde enseño el 7mo. Grado, siempre en su materia de inglés.
Sus compañeros maestros, supervisores, padres y estudiantes la querían mucho. Elsa se preocupaba pos sus estudiantes, especialmente, aquellos que venían de una clase humilde. Los que tenían escasos recursos, pero abundaban en valores y respeto al prójimo. Los ayudaba, los defendía, los visitaba a sus hogares, los conocía muy bien. Las mejores excursiones las ofrecía “Misis Ocasio”. Los más interesantes proyectos de literatura y poesía, los mejores festivales y competencias provenían de su salón-hogar.
Con el señor Junior Ocasio tuvo la dicha de procrear hijos varones: Amaury y Alexis, los cuales son hoy día dos profesionales, hombres de bien, amorosos y dedicados padres y esposos. Al final de los 60’s y principios de los años 70, Elsa y Junior establecieron su nuevo hogar en la 4ta extensión de la urbanización Country Club; viviendo allí nació Alexis, el bebe de la familia. En la casa # MN-2 una nueva etapa de progreso, crecimiento y desarrollo.
Elsa se traslada a la Escuela Superior de Carolina- más tarde nombrada; Roberto Clemente. Allí se destacaba aun más en su profesión y envolviéndose de lleno en la comunidad que rodeaba su querida escuela. En la “Roberto Clemente”, “Misis Ocasio” se hizo leyenda. Los padres la demandaban para maestra de sus hijos y se la disputaban por matricularlos en su clase de inglés.
Elsa era fluente en el inglés, completamente bilingüe. En su hogar les hablaba a sus hijos en ingles y los tres lo aprendieron muy bien. Le atraía y fascinaba el idioma y la nación Estadounidense. La historia y la cultura norteamericana le gustaban y su conocimiento amplio de estas, las impartía e incorporaba en sus clases haciéndolas muy interesantes y amenas para sus estudiantes. Les ponía música de moda, especialmente del “Rey del Rock”, Elvis Presley. Ella disfrutaba a cabalidad la enseñanza y la interacción diaria con sus queridos alumnos era evidente. En el verano de 1969 viajó con Elsita de 11 años al noreste de E.U. Fue una experiencia inolvidable para ambas.
La tragedia llegó impactantemente a su vida cuando su adorado Junior fallece en el 1974. Su hija Elsita, tenía 18 años, Amaurito, 12 y Alexis solo 9 añitos de edad. Fue muy triste para todos el perder a Junior a los 36 años de edad. Una cruel y paralizante enfermedad robó su vida tan temprano. Elsa se refugió en Jesús, nuestro Salvador, y encontró en El las fuerzas para continuar luchando. Su trabajo y la crianza de sus hijos la mantienen grandemente ocupada.
Con el apoyo de sus hermanos, Ramón Félix (Papo), Rafael Ángel (Fito) y Félix Alberto (Tito), Elsa sale adelante, cuidando de sus tres hijos; la niña en la universidad, y los dos niños en el Colegio Sagrado Corazón en Santurce. En el año 1977 ellos se mudan para el Condominio “Marbella del Caribe” en Isla Verde; otro sueño hecho realidad. A Elsa le encantaba la playa, el sonido de las olas y el aire fresco del mar. Sus hijos disfrutaban muchísimo de este nuevo ambiente. “Mamita” les brindo sosiego y la oportunidad de encontrar una nueva motivación que les ayudara a mitigar la tristeza que la partida de Junior les dejó.
Elsa se aseguró de que sus hijos obtuvieran una educación universitaria de calidad. Amaury en administración de negocios, Alexis agrimensor y más tarde ingeniero agrimensor, y Elsita socióloga y luego maestra, con su “Mamita”. Este fue otro de sus sueños más preciados que sus hijos se educaran bien. Para lograr esto, aumentar sus ingresos era necesario. Elsa decidió enseñar inglés conversacional en la “Escuela Hotelera de P.R,” y además de eso fue consultora educacional del “College Board Entrance Examinator”. Generando preguntas para este importante examen de entrada a instituciones universitarias en P.R. Dentro de toda esta actividad, encontraba el tiempo para los quehaceres del hogar y la cocina. También descubrió la distinguida sonoridad de mujeres profesionales, “Delta Kappa Gamma” en la cual se distinguió como embajadora de Puerto Rico en la Conferencia Nacional llevada a cabo en Washington D.C. en el 1983. Esta sororidad la motivo aun mas a ayudar con becas de estudio a jóvenes talentosos, sin las cuales no hubieran podido estudiar. La Delta Kappa Gamma le brindo muchos momentos de alegría y propósito cívico, proporcionando ayuda monetaria para becas.
La vida continua y Elsita contrae matrimonio con su prometido “Rey” (Reinaldo) Saltares, en el 1978, partiendo para Texas (USA) donde Rey estaba asignado a Fort Hood en el ejercito. Es durante ese tiempo que Dios le permite un reencuentro con su futuro esposo Manuel. Elsa lo conoció primeramente de jovencita y se rumora que el apuesto pretendiente le dijo: “Contigo me voy a casar”. Elsa no le hizo caso en aquella ocasión porque ella era muy joven, 15 años, y no se iba a desviar de sus metas de estudio. Cada uno tomó diferentes rumbos e hicieron sus vidas con sus respectivos cónyuges, pero el mismo destino que los separó los volvió a reunir muchos años más tarde, a finales de los 70’s Manuel y Elsa se enamoran el uno del otro y deciden casarse en el 1982 y unieron sus vidas por 28 años hasta que “la muerte los separó,” como la voluntad de Dios lo dicta.
Elsa y Manuel construyen un precioso hogar en la costa del mar en Vega Baja. Otro sueño hecho realidad Manuel se esmeró en complacer a Elsa en todos los detalles de su casa, son inmensamente felices. Ellos viajan por el mundo en avión y en crucero…Argentina, Cuidad México, Venezuela, Cancún, Puerto Vallarta, Santo Domingo, Estados UnIdos, son inseparables.
Ellos disfrutaron de esos viajes y de las amistades que cultivaron por muchos años. Compartieron los años más felices de sus vidas. Manuel era un rey para Elsa y Elsa era una reina para él. Hasta el último día Manuel dedicó su vida, devoción, esfuerzo, energía, dinero y atenciones para ella. Nada era muy costoso para su reina. Siempre decía “Ella se lo merece”, “Se merece eso y mucho más”, “Te quiero mucho”, siempre estaba en sus palabras a diario y en abundancia.
Mucho amor y muchas lágrimas le acompañaron durante la enfermedad que Elsa padeció por tanto tiempo. Ciertamente, un esposo ejemplar, un amor profundo y sincero les mantuvo unidos en las buenas y en las malas. Elsa encontró la felicidad como nunca antes con Manuel a su lado. 1era Corintios: 13 describe el amor que ellos se profesaban.
¡Descansa en los brazos de Jesús, Elsa, pronto te veremos en el día de la Resurrección!
¡Será como “un abrir y cerrar de ojos “Y los muertos en Cristo, resucitaran de nuevo!
¡Amén!
Elsa Yasmín Saltares
Elsita, Hija Mayor
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v.1.18.0