Guillermo será recordado como un hombre honesto y leal, cuya presencia inspiradora dejó huella en quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. A lo largo de su vida, se distinguió por su espíritu trabajador y por una generosidad serena, expresada en gestos firmes y constantes que hablaban de su compromiso con los demás. Fue, ante todo, un ser querido, apreciado por la calidez y la rectitud con que supo acompañar a su familia y a su comunidad.
Residió en Carolina, Puerto Rico.
Le sobreviven 3 hijos, 7 nietos y 5 bisnietos, quienes guardarán su recuerdo con gratitud y cariño, honrando el ejemplo de vida que Guillermo les dejó.