A lo largo de sus 96 años, Jesusa fue una mujer amada, querida, dedicada, compasiva, inspiradora y fiel. Su vida dejó una huella significativa en quienes tuvieron el privilegio de conocerla y compartir con ella.
Residente de Rio Grande, Puerto Rico, Jesusa será recordada con gratitud y respeto, y su memoria permanecerá presente en el corazón de todos los que la apreciaron.