Nacida el 4 de diciembre de 1958, Chiqui fue una persona muy querida, inspiradora y reflexiva. Su paciencia y compasión tocaron las vidas de todos los que tuvieron el privilegio de conocerla. Fue una mujer devota, apreciada por su ternura y sabiduría, y su sentido del humor siempre iluminó cualquier habitación.
Chiqui también era aventurera, siempre dispuesta a explorar nuevas experiencias y compartir momentos inolvidables con sus seres queridos.
Residente de San Juan, Puerto Rico, Chiqui será recordada con cariño y admiración por su legado de amor y bondad. Su memoria vivirá en los corazones de quienes la conocieron y amaron.