¡Hombre humilde, tranquilo y trabajador, de muy pocas palabras, pero con un corazón enorme! Le damos Gracias a Dios por premiarnos con una persona tan maravillosa como tú. Me quedo corta para describir lo buen hombre, esposo, padre y buen abuelo que eras. Una persona que no se metía con nadie y siempre dispuesto a ayudar, pero a Dios le plació llamarte para que estés a su lado y no tienes ni la más mínima idea del dolor que nos causa tu partida. Pero sé que en algún momento nos vamos a volver a encontrar y de ahí nunca nos vamos a separar. Ahora estás en un lugar mejor, ya no sufres. ¡TE AMAMOS MUCHO!