Luisa María Rivera Negrón será recordada como una presencia entrañable y apreciada por quienes tuvieron el privilegio de conocerla. En su manera de estar en el mundo se reflejaban la constancia del trabajo bien hecho y una valentía serena, sostenida con dignidad aun en los momentos más exigentes.
De trato gentil y corazón generoso, supo ofrecer apoyo con discreción y calidez, dejando huellas que no necesitan grandes gestos para permanecer. Su forma de pensar y de cuidar a los demás, siempre considerada y atenta, fue fuente de inspiración para familiares, amistades y toda persona que compartió con ella.
Luisa María Rivera Negrón residía en Santurce, Puerto Rico. Su memoria permanecerá con respeto y gratitud en quienes la llevan presente.