

Con profundo respeto, se anuncia el fallecimiento de Mirta Trabal Malavé, nacida el 20 de febrero de 1942 en Mayagüez, Puerto Rico, quien partió el 6 de junio de 2026 a los 84 años. Residía en San Juan.
Desde temprana edad, Mirta se distinguió como estudiante sobresaliente, guiada por una disciplina constante y un firme sentido del deber. Esa dedicación al estudio la llevó a completar una Maestría en Educación, logro que reflejó su amor por el aprendizaje y su compromiso con la formación de otros.
A lo largo de su vida profesional, Mirta sirvió con entrega y responsabilidad en el ámbito educativo. Se desempeñó como Directora de Escuelas y del Centro de Estudios Multidiciplinarios CEM, y también como Supervisora General de Español en el Dept de Educación y además en el Consejo General de Educación como oficial de enlace para licenciamiento y acreditación de escuelas públicas y privadas. En cada una de estas funciones, dejó huella por su trabajo incansable, su trato amable y su capacidad de sostener el rumbo aun en circunstancias exigentes, con resiliencia y valentía.
En el plano personal, Mirta fue una presencia querida y generosa, siempre pendiente de su familia, vecinos, amigos, compañeros de trabajo y de todo el que necesitara ayuda. Su desinterés se expresó en gestos cotidianos y en una disposición constante a acompañar, escuchar y tender la mano, con una calidez que muchos recordarán como un refugio.
Además de gustarle trabajar, su pasatiempo era viajar, afición que reflejaba una curiosidad serena y un deseo de ampliar horizontes. También participó como voluntaria en la Asociación del Corazón, aportando tiempo y energía con la misma generosidad que marcó su vida.
Quienes la conocieron destacan, con gratitud, que sabía manejar los peores momentos con tacto y sabiduría. Ese modo de estar en el mundo—firme sin dureza, sensible sin perder claridad—constituye parte esencial de su legado.
Agradecemos a los profesionales de la salud del Hospital Pavia, al personal del Hogar Estancia M-21 y al Hospicio San Lucas por el cuidado brindado. Su memoria permanecerá viva en el cariño de quienes la amaron y en el respeto de quienes tuvieron el privilegio de conocerla.
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