

Myrta Noemí Cortés Feliciano será recordada por la manera compasiva y serena con la que supo acompañar a los suyos, con una paciencia que daba calma aun en los días difíciles. Trabajadora incansable, enfrentó cada etapa con valentía y una resiliencia silenciosa, sosteniendo con firmeza lo que amaba y cuidando con esmero a quienes la rodeaban.
En su presencia se sentía una bondad gentil y generosa, expresada en gestos sencillos pero constantes. Su fe fue un pilar que orientó su caminar, y su sabiduría —hecha de experiencia, honestidad y buen juicio— dejó huella en quienes tuvieron el privilegio de escucharla. También supo regalar sonrisas: un humor oportuno, discreto y cálido que aligeraba el ambiente sin restar seriedad a lo importante.
Amada profundamente, Myrta Noemí Cortés Feliciano inspiró con su ejemplo: una vida vivida con integridad, con corazón abierto y con el coraje de seguir adelante. Su espíritu, a la vez firme y aventurero, permanece como recuerdo luminoso para quienes la llevan en la memoria.
Residente de San Juan, Puerto Rico, deja un legado de amor, fortaleza y esperanza que perdurará.
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v.1.18.0