Nereida, residente de Canovanas, Puerto Rico, fue una persona muy querida por todos los que la conocieron. A lo largo de su vida, se distinguió por ser aventurera, trabajadora, fiel, sabia, reflexiva, desinteresada y resiliente. Su espíritu inquebrantable y su dedicación a los demás dejaron una huella imborrable en la vida de quienes tuvieron el privilegio de conocerla.
Que su memoria sea siempre una fuente de inspiración y consuelo para todos nosotros.