

Olga Esther fue una mujer de fe firme y corazón compasivo, reconocida por su honestidad y bondad en el trato diario. Con la entereza de quien sabe sostener a los suyos aun en los días difíciles, vivió con valentía y resiliencia, dejando una huella de amor que permanece en quienes tuvieron el privilegio de conocerla.
Compartió 66 años de matrimonio con Rafael Robles, y juntos criaron a sus 3 hijos. En su hogar se reflejaron el esfuerzo constante y el compromiso fiel que la distinguieron, siempre con una entrega trabajadora y una presencia amorosa que daba seguridad y paz.
Fue fiel miembro de la Primera Iglesia Bautista de Cupey, comunidad en la que su devoción y servicio se hicieron visibles con discreción y constancia, sosteniendo con su ejemplo una vida guiada por la fe y el respeto.
Se le recordará como “Mujer guerrera, luchadora, excelente administradora, amorosa madre, abuela y bisabuela.”
Residente de Trujillo Alto, Puerto Rico, Olga Esther deja un legado de fidelidad, fortaleza y cariño profundo, que seguirá acompañando a su familia y a todos los que la amaron.
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v.1.18.0