

Nuestro querido Orlando nació un 20 de enero de 1941 en Carolina. Su llegada fue tan apresurada que a su amada madre, Alicia Hernández Rodríguez, apenas le dio tiempo de prepararse. Ya lo esperaba en su hogar su hermano mayor, Juan Manuel (Johnny) y su padre, Juan Castro Suárez. Más tarde se unió a la familia su hermana menor, Ivette, quien recuerda que desde pequeño, Orlando era sumamente apegado a su mamá, incluso esperando a que ella se acostara tarde en la noche para él irse a la cama.
Orlando fue un ser con una personalidad muy definida que lo caracterizó desde niño, época en que se destacó por su comportamiento ejemplar en la escuela y su madera temprana de comerciante, profesión a la que su familia pensaba que se dedicaría. No era raro verlo comprando un saco de chinas o unos cuantos dulces y parándose en la esquina de la calle a revenderlos. Era además un jovencito organizado y perfeccionista con todo lo que le rodeaba; le gustaba estar siempre bien limpio, peinado y acicalado, características que lo acompañaron durante toda su vida.
Orlando fue además una persona sumamente fiel a sus amistades y compromisos. Cuando acordaba ayudar directa o indirectamente, su promesa era cumplida incondicionalmente y no escatimaba al momento de dar la mano. Siempre fue solidario y generoso con las personas que solicitaban ayuda económica en la calle, y jamás les decía que no, dando así una muestra de tener un gran corazón.
Trabajador, ahorrativo, planificado y metódico en su trabajo y en su vida, era conocido como “Mr. Stainless Steel“, por su
excepcional ingenio y talento como “Tool & Die Maker“, habilidades que aplicaba también a cualquier proyecto que tuviese que realizar para su hogar o el de sus seres queridos. Siempre se mencionaba que “todo se caería alrededor excepto la pieza que Orlando hizo“. Hasta su estilo de vestir reflejaba lo consistente de su personalidad. Sin importar el clima, todos lo recordamos por la inseparable camiseta negra que lo acompañaba junto a sus mahones de enormes bolsillos. Era además amante de la siembra, a la que dedicaba gran parte de su tiempo en su terrenito de Comerío.
Orlando estuvo casado con Carmen Berríos, con quien tuvo la experiencia de ser padre de dos hijos, Orlando y Alicia, y de ser abuelo de Orlando, Laura, Patricia y Marco. Hoy se celebra una reunión familiar muy especial. Al mismo tiempo una madre, un padre, un hermano y un sobrino se regocijan al darle la bienvenida en el cielo; mientras tanto, todos los demás lo recordamos juntos dando gracias por las lecciones aprendidas a través de su vida y por haber tenido el honor de acompañarlo en todo momento. Orlando, te extrañaremos, pero siempre te tendremos presente en nuestro corazón.
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Servicios a cargo de la Funeraria González Lago en San Juan, Puerto Rico.
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v.1.18.0