Sandra deja una huella serena y perdurable en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de conocerla. Su presencia, marcada por la dignidad y el aprecio por los suyos, acompañó con constancia a familiares y amistades a lo largo de los años.
Residente de Bayamon, Puerto Rico, Sandra será recordada con gratitud y consideración, y su recuerdo permanecerá como testimonio de una vida valiosa y profundamente estimada.