A lo largo de su vida, Virgen Socorro fue una mujer compasiva, amada, fiel, gentil, honesta, leal y considerada. Su presencia dejó una huella serena y significativa en quienes tuvieron el privilegio de conocerla y compartir con ella.
Su memoria permanecerá viva en el corazón de todos aquellos que la apreciaron y la recordarán con gratitud y respeto.