Con profundo respeto, recordamos a Virginia como una mujer de corazón amplio y manos siempre dispuestas al trabajo. Su amabilidad y bondad se hicieron presentes en la forma serena y generosa con la que acompañó a los suyos, sosteniendo la vida cotidiana con fidelidad y entrega. También supo regalar sonrisas con un humor oportuno y cálido, de esos que alivian y unen.
Virginia estuvo casada por más de 60 años con Jorge, de quien enviudó. En ese vínculo, marcado por la constancia y el afecto, se guardó una historia de compañía y lealtad que dejó huella en su familia.
Entre sus alegrías más queridas estuvo sembrar flores, cuidándolas con paciencia y dedicación. Asimismo, su espíritu aventurero se reflejaba en el gusto por viajar, acampar y descubrir nuevos caminos, con una valentía tranquila que la acompañó a lo largo de los años.
La familia agradece al grupo profesional del Hogar Inmenso Amor por su devoto cuidado y atención con nuestra querida madre.
Como expresión de amor que perdura, queda la frase que Virginia dedicaba a su amado esposo: “Te quise, Te quiero y Te querré.”