

Hoy celebramos el don de la vida y el siglo de amor que nuestra querida Eulalia Trejo de Aguirre, nos regaló de existencia. Su vida no se resume solo en el tiempo que pasó entre nosotros, sino en la huella imborrable que dejó en cada uno de nuestros corazones.
Su más grande orgullo y su bendición más hermosa es la gran familia que hoy deja atrás. Le precede en la muerte su amado esposo, Juan Aguirre Martínez.
Hijos que le sobreviven: Martha, Isabel, Laura, Eulalia, María, Jose Francisco, Marisol, Alma Lilia, Miriam Zeliseth; e hijos que también le preceden en la muerte: Juan, Mario, y Martin Francisco.
Como un roble firme, ella fue el pilar que nos unió a todos, extendiendo sus ramas a través de generaciones de hijos, nietos, y bisnietos. Cada uno de nosotros lleva en su sangre y en su corazón una chispa de su amor, de sus enseñanzas y de su inquebrantable fortaleza.
Ella ha completado un viaje admirable de casi cien años llenos de vivencias, anécdotas y momentos telices. Hoy nos toca despedirla con el dolor de su ausencia, pero también con una inmensa gratitud por haber compartido tanto tiempo a su lado.
Nos consuela saber que ha emprendido su regreso a la casa de Dios. Sabemos que ella ya descansa en los brazos del Creador, recibiendo el premio de una vida bien vivida.
Gracias por un siglo de amor incondicional, por tus abrazos, y por construir esta maravillosa familia que hoy te llora, pero que también te honra viviendo según tu ejemplo. Tu legado vivira por siempre en cada uno de nosotros. Hasta que nos volvamos a encontrar, descansa en la gloria y paz de Dios.
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v.1.18.0