

Nacida a Natividad Marroquin el 10 de Julio de 1954 en San Juan de los Merinos en El Salvador. Criada por sus abuelos Papa Lan y Mama Lala, ella no asistió ala escuela. Mama Lala siempre decía “ala escuela no!, allí solo a buscar novios van!”. Ella trabajó duro desde muy pequeña ayudando a su abuela y en el campo. En su juventud, empezó a echarle flores un señor que esta por aquí ……El hermano Alejandro Choto . Después de rechazarlo varias veces, pero por ser muy querido por su abuela, empezó en ellos una relación muy bonita de la cual nacieron Irma del Carmen, Carlos, y Marinita, la cual Dios decidió llevársela en su infancia. Dios alcanzó sus vidas y empezaron a caminar en la viña del Señor. Pudieron casarse en La Iglesia Aposento Alto el 17 de octubre de 1975, y por lo consiguiente bautizarse. Dios iluminó su mente, y aunque nunca fue a la escuela, aprendió a leer por medio de la Biblia. Después de llegar al Evangelio, nacieron sus otros hijos: Daniel, Sandra, Alfredo, Sara, David, Samuel y la seca leche…Darleen .
En el año 1999, Dios le dio la oportunidad de emigrar a los Estado Unidos con sus hijos menores, aunque con mucho dolor en su corazón dejó a los mayores en El Salvador. Aun así, entró a este país con muchos deseos de sacar a su familia adelante, realizando trabajos duros y luchando en contra de un país, un clima, un idioma completamente diferente, y aun en la enfermedad, siempre “echó el cuero al agua” con mucho amor para que sus hijos pudieran superarse y tener una mejor vida. Fue una mujer ejemplar, una ayuda idónea para su esposo, una madre amorosa, la mejor abuela, una mujer de mucha Fe y oración. Su fuerza fue admirable hasta el ultimo momento, una buena amiga, la mejor consejera, una de las mejores siervas de Dios en la Iglesia Getsemaní. La madre que enseñó, encaminó, mostró, y dejó una de las mejores herencias a sus hijos la cual es el camino hacia Dios, la salvación, y la vida eterna.
Aunque el día de hoy deja un gran vacío en muchos corazones, en especial el de su esposo e hijos, tenemos la certeza que es hoy cuando ella disfruta y descansa en el regazo de Dios, el creador a quien sirvió por muchos años fielmente.
La recordaremos y siempre vivirá en nuestros corazones hasta el día en que Dios nos vuelva a reunir. Así que no decimos un adiós si no un hasta luego………….Te amamos Mamá.
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v.1.18.0