

Mami (Mary Cortes de Penagos) entró a la vida eterna el miércoles 8 de abril a las 2:00 PM, una transición marcada por la profunda gracia de la Semana de Pascua, la Resurrección de nuestro Señor y la Divina Misericordia. Partió en paz, rodeada del amor de sus hijos, nietos y bisnietos.
Dios nos dio la misión de cuidar de ella y nos sentimos profundamente afortunados de haberle brindado todo nuestro amor gracias al apoyo constante de nuestra familia y amigos: sus hijos, hijas, nietos, bisnietos, nueras, yernos y todos sus seres queridos, cercanos y lejanos.
Como mujer de fe inquebrantable, los últimos momentos de Mami fueron un reflejo de la devoción de toda su vida. Mientras su familia rezaba la Coronilla de la Divina Misericordia e invocaba la protección del Arcángel San Gabriel, Mami mantuvo sus ojos puestos en la imagen de la Divina Misericordia que tenía en su habitación.
Nos consuela saber que, al exhalar su último suspiro, los cielos se abrieron y fue recibida con un abrazo por Jesús y la Santísima Virgen, rodeada de ángeles y de todos los santos.
Mami fue el corazón de nuestra familia y una luz para su comunidad.
La hermandad del grupo Edad de Oro y la sabiduría de su estudio bíblico. Su fe fue su brújula; nunca faltaba a la misa dominical y tuvo la bendición de recibir la Sagrada Comunión en sus últimos días.
Más allá de su devoción, Mami era una mujer de una alegría vibrante. Le encantaba bailar, jugar parqués y recorrer el mundo. Sus viajes la llevaron por todo el globo, visitando lugares como China, Dubái, Grecia, Polonia, Francia e Inglaterra. Marjorie y Liliana, junto con sus familias, compartieron estos innumerables y queridos momentos con ella, asegurándose de que su vida estuviera siempre llena de aventura y amor. Sin embargo, sin importar qué tan lejos viajara, su corazón siempre permaneció conectado a su amada Colombia y a sus amigos en todo el mundo.
Mami compartía un vínculo especial con sus hijos; cada mañana, las llamadas de Alejandro llenaban su corazón de alegría, y las visitas a Houston de Maxio y su familia le daban una felicidad inmensa. En Houston, fue cuidada con ternura por Edgar; siempre había una sonrisa en el rostro de Mami cuando él la visitaba.
Mami se une ahora en el cielo a quienes mantuvo tan fielmente en sus oraciones: su amado esposo, Luchito, y sus padres, la abuelita Leticia y el abuelito Luisito. Deja un legado de risas, viajes y una fe capaz de mover montañas.
En lugar de flores, agradeceriamos que quienes deseen honrar su memoria, realicen una ofrenda a St. Laurence Social Concerns Ministry.
https://giving.parishsoft.com/App/Form/7a41f914-5326-4343-8fb9-3f2120b0afd0.
Live Stream: https://stlaurence.org/privatestream
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